Leusemia, el momento inicial


En una invernal noche de agosto de hace 30 años

Cuenta la historia que una noche de húmedo invierno limeño, un trío de desaliñados muchachos subió al escenario de un antro del centro de la ciudad, la banda estelar de la noche acababa de tocar y ya los asistentes se retiraban, de repente, algunos frenaron y voltearon a mirar al escenario pues alguien, allá arriba, había hablado, en una época donde las bandas se limitaban solo a tocar; oyeron la voz del cantante pronunciar por primera vez el nombre de su banda: LEUSEMIA. Desde ese segundo, nada sería igual en el rock nacional.

Perú 1983… la derecha estaba en el poder, Fernando Belaunde Terry, partidario de una de las principales agrupaciones políticas del país, Acción Popular (AP) era el presidente de la República. La alianza que AP había hecho con otra poderosa agrupación, Partido Popular Cristiano (PPC), otro partido de derechas, no había evitado que su gobierno empezara a ir cuesta abajo en un desgaste político del cual no se iba a recuperar. La segunda mitad del año iba a ser muy importante para nuestra historia como país.

Formalmente, la derecha no iba a tener más la presidencia del Perú hasta nuestros días, el electorado apostaría por otras opciones, la primera muestra de ello sería la obtención, en noviembre de ese año, del sillón municipal del candidato de la reunión de partidos de izquierda, Izquierda Unida, Alfonso Barrantes Lingán, el primer alcalde marxista de Lima. Por su parte, el APRA se renovaba, el joven diputado Alan García Pérez asumía la secretaría general, y tendría un peso gravitante hasta la actualidad. A ello se sumaba el accionar de Sendero Luminoso, que en esos momentos iba en ascenso a nivel nacional. Y para completar esa etapa de cambios cruciales, se iba formando el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), que se fundaría al año siguiente.

30 años atrás… el país entraba a una etapa, para decirlo suavemente, jodida, las condiciones de existencia para una banda en ese entonces eran complicadas, no había casi lugares donde tocar, la difusión en medios de comunicación era prácticamente nula, elegir como opción la música era meterte en un buen lío, en suma, linda la época para operar un cambio en la escena musical ciudadana, pero Leusemia lo inició.

Lima 1983… debutaba Leusemia, un trío formado por dos hermanos y un chico que se acercó a ellos por curiosidad, los hermanos eran dos chicos de un barrio popular: Daniel “el F” (guitarra y voz) y Guillermo “Kimba (Vilis)” Valdivia Fernández (batería y voz) y el otro chico era Leopoldo “Leo Scoria” La Rosa (bajo y voz), hijo del director de la Orquesta Sinfónica Nacional. Tras algunos ensayos se sintieron fortalecidos para tocar en un buen lugar que no sea la casa o el barrio de los Valdivia, donde eran conocidos por su bulla; un amigo, Juan Enrique Krateil (quien dirigiría después una revista de rock donde debutaría Daniel F como escribidor), con la cara necesaria para fungir de representante, gestionó su participación en uno de esos escasos locales del centro de Lima donde se les daba cabida a bandas de rock, “La Caverna”, centro de operaciones de los hermanos Lazares, de Up Lapsus. Esos locales en realidad no presentaban conciertos como los que ahora conocemos sino fiestas, la gente iba a bailar, beber y socializar, poco le interesaba en realidad que banda que subía al escenario y éstas se limitaban a saludar y tocar a todo trapo para complacer al respetable.

Esa era, básicamente, la dinámica del rock local de la época, las bandas que habían atravesado el difícil periodo de mitad de los setenta a inicios de los ochenta eran, en buena cuenta, bandas subterráneas, conocidas solo por un escaso público fiel, del barrio o del local habitual donde se presentaban, es decir existía un rock subterráneo en Lima desde varios años atrás antes que apareciera Leusemia. Esa movida de rock subterráneo (digamos sin comillas) básicamente apelaba a la versión, en su mayoría del rock anglo, y eso tenía un sentido, ante el desconocimiento de los medios de comunicación del rock que se hacía en el país en ese periodo histórico y la apabullante difusión radial de rock en inglés (sobre todo mainstream), los chicos que querían subsistir haciendo música en el medio tenían que tocar canciones conocidas, sin embargo, hubieron bandas que tocaban su material propio y sobre todo en castellano, que realmente la tuvieron más complicado para existir. 





Leusemia tocó, brevemente, por primera vez en una fiesta donde ni se les esperaba; tocó, después de que dejara el escenario Up Lapsus, “canción y media”, según ellos mismos recuerdan, arrancando con “En una invernal noche de surf”. Los que no estaban muy borrachos esa noche o los acuciosos habrán notado de inmediato que la banda era distinta a lo que se conocía, no solo estéticamente, sino en lo que a su música, a sus letras y a su actitud se refería, era una banda que no complacía a nadie con sus pintas, su música era un sucio rocanrol tocado con desparpajo, sus letras eran marcianas, y ¡en español!, su acto de presencia en el escenario era una declaración de principios… ¡existimos! 


En ese momento auroral nacía el “Rock Subterráneo”, así con comillas para diferenciarlo del otro rock subterráneo ya existente, mejor dicho “El Movimiento de Rock Subterráneo” (que en términos de trascendencia, bien se puede equiparar a “La Movida Madrileña” o “La Movida Española”), movimiento que no fue planificado, que fue una consecuencia lógica de lo que se había estado incubando en el medio.

Inconsciente y conscientemente
Leusemia pondría las bases de lo que sería ese movimiento. Inconsciente, pues inicialmente era un poderoso imán que atraía a quienes realmente no se alineaban con el statu quo rockero de ese entonces, reivindicando la música misma, la libre creación así ésta no sea perfecta, armoniosa, aceptada y consciente, aunque después Daniel F (principal compositor de la banda) lo haya considerado un error, al orientar/ayudar a los chicos que deseaban crear sus bandas al espontáneo estilo “hago-lo-que-sea”. Sin duda, la banda tenía un poder de seducción que sintonizó con cualquier chico inconforme (sin distinción racial, ni social) que deseaba expresarse mediante la música, mediante el rock, o que encontró la manera en ésta; lo que echó a andar esa primera noche fue incontenible, instauró una tradición que aún perdura. Pero… no nos proyectemos demasiado, imaginémonos 30 años atrás, en una noche como la de hoy, de invierno, húmeda, ¿quién no se hubiera abrigado bien y hubiera salido de su casa, claro con cierta edad para hacerlo, para ir a presenciar el nacimiento de su futuro?

La historia de la banda continuó y esta historia… también lo hará.

Wili Jiménez Torres
wilijt7@hotmail.com 






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