19/5/17

Con Erik Satie y Lucho Hernández en la estación Desamparados


Del poeta y coleccionista de discos de música clásica Lucho Hernández, la funda interior del LP “Modern french music”, con poema dedicado al compositor de las conmovedoras Gymnopédies.


UNMSM, 465 años

UNMSM, 1962: En el primer día de clases en la flamante Ciudad Universitaria, sanmarquinas recorren la facultad de Ciencias Biológicas.


Enriqueta Beleván escuchando "little boy in corduroy" de Donovan


La poeta Enriqueta Belevan (Lima, 1944) realizó estudios de música en el conservatorio de Bruselas a fines de los sesenta y Literatura en la universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado hasta la fecha dos poemarios, en ninguno de los cuales se incluye “Les enfants de la guerre”, solo aparecido en periódicos de inicios de los setenta, un poema con diferentes referencias musicales, entre ellas al iluminado cantautor Donovan.


1967: “LOS SHAIN’S LANZAN NUEVO RITMO: LA ENFERMEDAD”


GERARDO MANUEL: “‘Enfermedad’ es un término que inventé, lo que busqué fue una alternativa a la Nueva Ola, por eso todos los ritmos son “Enfermedad”, tanto es así que incluso hubo un tema denominado como “Enfermedad lenta”, ya el colmo de la joda”.

Enfermos, por extensión, también se llamó a los grupos de jóvenes de extracción popular que seguían a sus ídolos a las matinales y a las fiestas, y que bailaban tirándose al piso mientras eran acompañados con palmas y alaridos por los demás. Grupos y solistas como Los Shain’s, Los Dream’s, Los Dolton’s, Los Dart’s, Los Zany’s, Los York’s o Jean Paul El Troglodita” fueron idolatrados por los enfermos y enfermas. Pero este último, “El Troglodita”, ya se tiraba al piso en 1965, cuando interpretaba sus temas por televisión.

En la foto, fiesta “enfermedad” a fines de los 60.


 

Moda 70

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“Las cortes europeas las usaban siglos antes. La pelucas para hombres no son nada nuevo”, argüían los hippies lampiños de inicios de los 70, y seguidamente se colocaban el fijador en sus cabezas lisas.

Pelucas, bigotes, patillas y hasta barbas postizas eran lucidas sin vergüenza por esos años, como lo demuestra este hipster lampiño del barrio de Lobatón, Lince.


 

3/5/17

Quechua


A fines de los años cincuenta, nuestra industria discográfica apoyando con vinilos la preservación de nuestra herencia prehispánica viva y la afirmación de nuestra identidad.


1° de Mayo


Portada de un número de “La Protesta”, de 1913, el órgano de prensa anarquista peruano que luchó tempranamente por la jornada de las 8 horas, alcanzada finalmente en 1919, luego de una sangrienta lucha de los trabajadores.

El grupo La Protesta, y otros grupos de obreros organizados, divulgaron sus ideales componiendo canciones, escenificando sus propias obras de teatro y formando biblioteca populares.



Y así conmemoraba y educaba La Protesta acerca de la conmemoración del 1° de Mayo:

La aurora de este día con sus resplandores fortalecientes, nos saluda cariñosamente y besa con sus labios de fuego nuestras frentes erguidas ante el común enemigo, como un reto de desafío a los prepotentes que ultrajan nuestros derechos y escarnecen la dignidad humana.
Cuando los obreros de Estados Unidos, el 1º de mayo de 1886, se lanzaron a la huelga nada menos de ocho horas, no fueron a festejar días de paz y de fraternidad con sus explotadores, sino a luchar varonilmente afirmando como clase desheredada el derecho a una mejor vida y enfrentando a los favorecidos por el oro y el poder su pujante fuerza dispuesta a implantar la resolución aprobada por el congreso de la Federación de trabajadores en 1884.

Consecuencia de esta lucha fue que el 14 de mayo, mientras la política cargaba contra una indefensa multitud de huelguistas, estallara una bomba en las filas de los legales asesinos de casaca. ¿Se trató de buscar el autor de este hecho premeditado por capitalistas y autoridades, y ejecutado por una mano mercenaria? No- Estaba demás y era peligrosa toda investigación. Se quería sofocar el despertar proletario, y la autoridad se concentró a apresar a los que por su valentía, inteligencia y entusiasmo en la lucha se habían distinguido entre sus compañeros. La rabia patronal se ensañó contra ocho obreros que, por su verbo candente de luz y de verdad, habían sido el alma del colosal movimiento de reivindicación. Spies, Fischer, Engel, Parsons y Lingg fueron condenados a muerte y el 11 de noviembre de 1887 los cuatro primeros subían al patíbulo, siempre altivos, desafiantes y temibles hasta el ultimo momento de sus heroicas vidas. Lingg se suicidó en la prisión mordiendo un cartucho de dinamita. Fue rebelde al extremo, pues no permitió que sus verdugos saciaran sus cobardes venganzas, Viéndolo pender de la horca Schwab, Neebe y Fieldens fueron condenados a prisión perpetua.

Que los detenidos eran inocentes lo demostraron los trámites del proceso; lo dijo la prensa obrera del mundo entero; lo confirmó más tarde la investigación y revisión del proceso abierta por un gobernador integérrimo que puso en libertad a los que vivían en prisión, publicando además una memoria donde se probaba con miles de detalles y de pruebas que los ahorcados eran inocentes del delito que se les imputó por los que creyeron matar al anarquismo suprimiendo a sus pregoneros.

Todo este cúmulo de intrigas, componendas y soborno con que se fraguó este asesinato jurídico, tamaño crimen perpetrado por jueces venales, que procesaron y condenaron las ideas de los acusados, inspirados por el temor y el miedo, los discursos solemnes de los presos y la valentía y serenidad con que se subieron al patíbulo, produjeron una gran conmoción en el mundo obreros, y el 1 de mayo tomo cuerpo en el espíritu de las masas como fecha de lucha y rebeldía.

Desde entonces, cada mayo significa el comienzo de una nueva jornada hacia la sociedad ideal que forjaran las mentes robustas de los mártires por su amor infinito a la universal familia del dolor. Las horcas de Chicago son lumbreras que nos guían en el laberinto social y nos instan a seguir nuestra peregrinación de rebeldes voceros del rojo evangelio de la humana redención.

¡Mayo! Encarnación del entusiasmo y del coraje de la indómita e inmensa columna del trabajo, anhelante de renovar este armatoste social cimentado sobre la mentira y la ignorancia elevadas a virtudes y la explotación y la tiranía endiosadas como derecho indiscutible e inolvidable.

¡Mayo! Reconcentración de fuerza y revista de la falange proletaria que afirma el mismo derecho a la equidad económica social para todos los seres humanos.

¡Trabajadores! Afirmemos en este día nuestro pacto de solidaridad internacional, sin importarnos los límites de una patria que nos aniquila lentamente, y de un Estado que sienta sobre nuestras espaldas el peso de su brutal y represiva mano.

¡Adelante la columna de trabajo! Que no se detenga la marcha arrolladora de los que piensan y sienten el calor vivificante del ácrata ideal. El progreso está con nosotros. El porvenir nos pertenece. Somos los más, y el triunfo es de los fuertes y los rebeldes que no transigen con el Mal.

Escuche en este día, la casta parasitaria de curas, militares, patrones y gobernantes, el chirrido de cadenas que se rompen, el anatema del esclavo, la imprecación del luchador y el crujir de esta vieja sociedad que se derrumba.

¡Salve, Oh Mayo! ¡Salud proletarios de la Tierra!

La Protesta une su voz de lucha y rebelión al himno universal que hoy entornan los Gladiadores libertarios que apresuran la Revolución Social.”

Amador Gómez



 

Alberto Cortez, el original, es peruano.


El cantante chalaco Alberto Cortez gozó de una indiscutible fama internacional desde los años cincuenta, cuando con su orquesta triunfó en Perú, Venezuela, España y Nueva York, países en los cuales también grabó discos de chachachás, rumbas, boleros, mambos, pasodobles y jazz.

Su irrepetible carrera es abordada en el libro “Yo sí soy Alberto Cortez, ¡el único!”, una autobiografía que nos acerca a boites como El Pingüino –refugio en una época del pintor Sérvulo Gutiérrez– y por la cual desfilan personajes como Benny Moré, Pérez Prado, Paquito D´Rivera, Israel Cachao, Anakaona, RTVE, María Félix, Xavier Cugat, Yma Sumac, Sarita Montiel, Maurice Chevalier, Nat Kig Cole y hasta “Mr. Sucu Sucu”, usurpador del nombre artístico del peruano, a quien durante todo el libro se le nombra como “El usurpador”.

Además, las fotos inéditas y la elegante versión literaria del escritor piurano Cronwell Jara Jiménez aseguran una lectura imparable. Viene vía Hipocampo Editores y lo pueden encontrar de oferta en la feria del libro La Independiente, que hasta fin de mes atenderá en el local del Ministerio de Cultura (avenida Javier Prado 2465).

Recomendable.