Nos enteramos que ha fallecido el músico peruano Juan Carlos Barreda, bajista de Los Stars, Los Shain’s, Los Vip’s, The (St. Thomas) Pepper Smelter, Los Belking’s, Gerardo Manuel y El Humo, y muchas otras bandas más desde los 70 para adelante.
Además, fue un testigo valioso de una época de oro del rock quien siempre estuvo presto a absolver las preguntas de sus seguidores. Nuestro pésame a su familia y amigos.
28 de marzo de 2018
9 de marzo de 2018
Yosé - La casa de Keith Smith
José "Pepe" Barquero, particular personaje retirado tempranemente de la música por problemas de salud mental, con un tema propio de su único simple editado a mediados de los 70. Con arreglos de Zulu y coros de Malena Calisto.
8 de marzo de 2018
Los Shapis otra vez en vinilo
Se acabaron las vacaciones para los coleccionistas de vinilos y melómanos en general. Discos Horóscopo informa que desde el 20 de marzo estará disponible para venta su reedición de Los Shapis, sip, el de portada ramonera.
Pueden separarlos en esta dirección:
https://www.facebook.com/Discos.Horoscopo.Oficial/?ref=br_rs
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5 de marzo de 2018
Los York’s - Amor libre
La versión de Los York’s de "Free lovin’", tema que forma parte del soundtrack de la película "Wild in the streets" (1968) interpretado en esta por la banda de ficción Max Frost ant The Troopers.
Interferencias (volumen 1)
Es un LP doble con una selección de visionarios grupos españoles de inicios de los años ochenta, practicantes del llamado tecnho-pop, muchos de los cuales en su momento tuvieron muy poca difusión.
Los oyentes locales encontrarán conocidas a bandas como Aviador Dro, La Mode, Última Emoción, Líneas Aéreas, Metal & Ca. y Lavabos Iturriaga pinchados en la legendaria discoteca No Helden, punto de encuentro en los ochenta de subtes iniciáticos, poetas vampiros y beatniks lampiños que, ebrios de radioactividad, bailaron la guerra cuando los sintetizadores eran jóvenes.
“Esa nueva generación quiso romper, algunos de forma más consecuente que otros, con los eternos tiempos rancios impuestos a base de balas y totalitarismo. El entusiasmo y energía desbordante consiguió finalmente implantar esa nueva ola cargada de rítmica sintética donde las guitarras cedieron protagonismo a sintetizadores de diverso pelaje y a unas cajas de ritmo con más vida que algunos humanos. (…) Era como el espíritu DIY surgido en Inglaterra pero de la clase media y con algún integrante perteneciente a familias muy bien establecidas. Por ello, su lucha no estuvo centrada ni en las fábricas ni en las huelgas obreras. Era más importante una revista de moda, un poema dadaísta, o una película de Godard, que el libro rojo de Mao y los cuadernos sobre materialismo dialéctico de Marta Harnecker dirigidos a obreros y campesinos”.
Este es un extracto del cuidadoso texto con que viene acompañado el disco, que en esta foto lo muestra un escuchante al cual los sonidos radioactivos le han proporcionado cuatro brazos:
Los oyentes locales encontrarán conocidas a bandas como Aviador Dro, La Mode, Última Emoción, Líneas Aéreas, Metal & Ca. y Lavabos Iturriaga pinchados en la legendaria discoteca No Helden, punto de encuentro en los ochenta de subtes iniciáticos, poetas vampiros y beatniks lampiños que, ebrios de radioactividad, bailaron la guerra cuando los sintetizadores eran jóvenes.
“Esa nueva generación quiso romper, algunos de forma más consecuente que otros, con los eternos tiempos rancios impuestos a base de balas y totalitarismo. El entusiasmo y energía desbordante consiguió finalmente implantar esa nueva ola cargada de rítmica sintética donde las guitarras cedieron protagonismo a sintetizadores de diverso pelaje y a unas cajas de ritmo con más vida que algunos humanos. (…) Era como el espíritu DIY surgido en Inglaterra pero de la clase media y con algún integrante perteneciente a familias muy bien establecidas. Por ello, su lucha no estuvo centrada ni en las fábricas ni en las huelgas obreras. Era más importante una revista de moda, un poema dadaísta, o una película de Godard, que el libro rojo de Mao y los cuadernos sobre materialismo dialéctico de Marta Harnecker dirigidos a obreros y campesinos”.
Este es un extracto del cuidadoso texto con que viene acompañado el disco, que en esta foto lo muestra un escuchante al cual los sonidos radioactivos le han proporcionado cuatro brazos:
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| El Humano Mecano. |
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| La Mode. |
Los Yetis
Los colombianos Los Yetis grabaron, a partir de 1966 (vía Discos Fuentes), un repertorio atómico-agogó que los llevó al éxito y a colaborar con el poeta nadaísta Gonzalo Arango en el clásico “Llegaron los peluqueros”.
Este 2018 la reedición de su primer LP vuelve a reverdecer su gloria, cosechando elogios como los de la revista en-línea norteamericana Popmatters, que puede leer completo en este link:
https://www.popmatters.com/los-yetis-los-yetis-2533878596.html
Invernantes cansados, regocíjense: el deshielo está cerca. O, al menos, eso es lo que siente Vinilísssimo al relanzar el vinilo homónimo de Los Yetis. Originalmente aparecido en 1966, Los Yetis irradian calidez retro. Son once canciones de la época de la jukebox que luego rematan con un explosivo tema original: "Ya no te Aguanto Más", que sin alcanzar los dos minutos, es el golpe más potente de garage-rock del álbum. La celeridad es alta y la melodía está caliente; las voces ocasionalmente se sumergen en gruñidos arenosos. Es el momento más brillante y emocionante del álbum. Pero no nos adelantemos demasiado, hay muchas canciones buenas en el camino.
Vientos y un ritmo bailable abren la primera cara del álbum, una versión de Little Anthony and The Imperials, "Shimmy Shimmy Ko Ko Bop". Después de un par de canciones más lentas, "El Juego del Amor" trae una energía más salvaje cuando los chicos de Los Yetis comienzan la versión de Wayne Fontana con unos pocos gritos mudos y luego tiran cada línea con despreocupada arrogancia. No hay mucha diferencia tangible entre esta versión y el original, pero los cambios sutiles en los arreglos y actitudes hacen que la versión de Los Yetis sea un poco más estricta, no solo por una producción más mínima sino porque el grupo se enlaza muy bien. El final del lado A, una rápida interpretación de "Help" de los Beatles, para mantener la pista de baile viva y saltando.
En el lado B, todos los signos de balanceo suave quedan fuera del cuadro. "La Bamba" lo pone en marcha, marcando el tono para el resto del álbum. Incluso la balada descorazonada "Tú me dijiste adiós" (originalmente del grupo de español Los Brincos), a pesar de su melancolía, mantiene el impulso para que el grupo pueda regresar sin problemas a los ritmos más rápidos de "Por qué te vas" y su ilimitada interpretación de "La Pócima de Amor" ("Love potion number nine" de Searchers, pero sonando más fresca y ligera). En "Ya no te aguanto más", la banda suelta un estallido de energía final.
Por supuesto, la nostalgia juega un papel importante en la apreciación de Los Yetis, tal como lo hace en tantas reediciones. Pero entre tantos grupos locales de chicos de los 60s que versionean a los Beatles, Los Yetis aparecen como el artículo genuino. Eso no es solo una conversación de retrospección color de rosa. El sello colombiano Discos Fuentes inicialmente seleccionó al grupo para una compilación de jóvenes bandas colombianas que fue tan exitosa en todo el país que llevó a este LP debut y a una carrera que los llevó a liderar toda la escena del rock psicodélico colombiano de los años sesenta. Los Yetis marcan un comienzo sólido, pero quizás la mejor parte de escucharlo nuevamente es saber cuánto potencial se daría en la banda durante su breve carrera inicial y el poder reconocer que Los Yetis fue solo el comienzo de un gran avance.
Este 2018 la reedición de su primer LP vuelve a reverdecer su gloria, cosechando elogios como los de la revista en-línea norteamericana Popmatters, que puede leer completo en este link:
https://www.popmatters.com/los-yetis-los-yetis-2533878596.html
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Invernantes cansados, regocíjense: el deshielo está cerca. O, al menos, eso es lo que siente Vinilísssimo al relanzar el vinilo homónimo de Los Yetis. Originalmente aparecido en 1966, Los Yetis irradian calidez retro. Son once canciones de la época de la jukebox que luego rematan con un explosivo tema original: "Ya no te Aguanto Más", que sin alcanzar los dos minutos, es el golpe más potente de garage-rock del álbum. La celeridad es alta y la melodía está caliente; las voces ocasionalmente se sumergen en gruñidos arenosos. Es el momento más brillante y emocionante del álbum. Pero no nos adelantemos demasiado, hay muchas canciones buenas en el camino.
Vientos y un ritmo bailable abren la primera cara del álbum, una versión de Little Anthony and The Imperials, "Shimmy Shimmy Ko Ko Bop". Después de un par de canciones más lentas, "El Juego del Amor" trae una energía más salvaje cuando los chicos de Los Yetis comienzan la versión de Wayne Fontana con unos pocos gritos mudos y luego tiran cada línea con despreocupada arrogancia. No hay mucha diferencia tangible entre esta versión y el original, pero los cambios sutiles en los arreglos y actitudes hacen que la versión de Los Yetis sea un poco más estricta, no solo por una producción más mínima sino porque el grupo se enlaza muy bien. El final del lado A, una rápida interpretación de "Help" de los Beatles, para mantener la pista de baile viva y saltando.
En el lado B, todos los signos de balanceo suave quedan fuera del cuadro. "La Bamba" lo pone en marcha, marcando el tono para el resto del álbum. Incluso la balada descorazonada "Tú me dijiste adiós" (originalmente del grupo de español Los Brincos), a pesar de su melancolía, mantiene el impulso para que el grupo pueda regresar sin problemas a los ritmos más rápidos de "Por qué te vas" y su ilimitada interpretación de "La Pócima de Amor" ("Love potion number nine" de Searchers, pero sonando más fresca y ligera). En "Ya no te aguanto más", la banda suelta un estallido de energía final.
Por supuesto, la nostalgia juega un papel importante en la apreciación de Los Yetis, tal como lo hace en tantas reediciones. Pero entre tantos grupos locales de chicos de los 60s que versionean a los Beatles, Los Yetis aparecen como el artículo genuino. Eso no es solo una conversación de retrospección color de rosa. El sello colombiano Discos Fuentes inicialmente seleccionó al grupo para una compilación de jóvenes bandas colombianas que fue tan exitosa en todo el país que llevó a este LP debut y a una carrera que los llevó a liderar toda la escena del rock psicodélico colombiano de los años sesenta. Los Yetis marcan un comienzo sólido, pero quizás la mejor parte de escucharlo nuevamente es saber cuánto potencial se daría en la banda durante su breve carrera inicial y el poder reconocer que Los Yetis fue solo el comienzo de un gran avance.
19 de febrero de 2018
El Polen otra vez en vinilo
Folklore, psicodelia, poesía y vida en comuna se entrelazan en los dos LP que El Polen grabó a inicios de los años 70. “El cholo” y “Fuera de la ciudad” fueron insulares desde la duración de sus temas hasta el cuidado de las portadas, pasando por la estructura de sus canciones. El proyecto resumió la ya larga experiencia de los hermanos Pereyra con la música y tomó forma mirando el Océano Pacífico, desde la bajada Balta, entre humo de tronchos y conversaciones entre los músicos.
Este 2018, que apunta como el año de las reediciones, ambos LP serán vueltos a lanzar en vinilo por el sello Buh Records, acudiendo a las cintas originales, con información y material gráfico abundante.
Llegarán en mayo pero pueden ya irlos separando. La distribución para Sudamérica estará a cargo de Buh Records (https://www.facebook.com/buhrecords) y para resto del mundo vía Guerssen (http://www.guerssen.com/).
Vamos contando los días para que lleguen…
Este 2018, que apunta como el año de las reediciones, ambos LP serán vueltos a lanzar en vinilo por el sello Buh Records, acudiendo a las cintas originales, con información y material gráfico abundante.
Llegarán en mayo pero pueden ya irlos separando. La distribución para Sudamérica estará a cargo de Buh Records (https://www.facebook.com/buhrecords) y para resto del mundo vía Guerssen (http://www.guerssen.com/).
Vamos contando los días para que lleguen…
12 de febrero de 2018
La criolla de rompe y raja Natalia Lafourcade
Dos valses de jarana y aguadito mañanero incluye el último CD de la hiperactiva cantante y compositora mexicana Natalia Lafourcade. Uno perteneciente a la vieja guardia, "Tus ojitos", grabado por Montes y Manrique en 1911 y de autor anónimo (aunque ciertas investigaciones apuntan sus raíces a Colombia); y el otro, una obsesiva composición del recientemente fallecido Augusto Polo Campos.
Una de Iván Cruz te saldría bien, Natalia.
Sobre "Tus ojitos" nos cuenta su historia la seria pagina El Anacrónico: http://el-anacronico.blogspot.pe/2012/03/vals-tus-ojos.html
Una de Iván Cruz te saldría bien, Natalia.
Sobre "Tus ojitos" nos cuenta su historia la seria pagina El Anacrónico: http://el-anacronico.blogspot.pe/2012/03/vals-tus-ojos.html
"Llora corazón. El latido de la canción cebolla”
El éxito, en el Perú, del llamado bolero ‘cantinero’ se basó en la honestidad brutal con que sus cantantes narraban los extremos del amor, penurias económicas y pequeñas alegrías.
No eran canciones efectistas, pensadas en obtener leves llantos, como el producido al pelar cebollas, eran historias verídicas, testimoniales, transgresoras del pacto de hablar a media voz con las que un sector del público se reflejó de inmediato. “Cebollero es Julio Iglesias”, afirmaba Lucho Barrios, el cantante chalaco que debutó, a medidos de los años 50, vistiendo casco y armadura en el coro de una puesta en escena de Verdi.
Su versión 1960 de ‘Marabú’ llevó al cantante de ojos soñadores y sonrisa perenne a grabar a Ecuador y luego a Chile, en donde sus pasos se perdieron por varios meses. Sus largas ausencias por giras fueron bien suplidas por figuras como Anamelba, Johnny Farfán, Pedrito Otiniano, Gaby Zevallos, Ramón Avilés, Vicky Jiménez, Iván Cruz, entre otros, quienes a fines del siglo pasado vivieron el declive de sus carreras entre muestras de cariño de su público y la admiración silenciosa de los artificiosos.
La historia de este fenómeno musical, que vivió su época de oro en las décadas del 60 y 70, comparte varios puntos en común con la del bolero rockalero de Ecuador y el bolero ‘cebollero’ de Chile.
El libro “Llora corazón. El latido de la canción cebolla” (Ediciones UDP, 2016), de la periodista chilena especializada en música popular Marisol García, descubre la historia de exclusión que vivió el bolero cebollero, rancheras y baladas en el vecino país del Sur, dedicando además un capítulo a los caminos que tomó en esas tierras el vals y el bolero peruano.
Un recomendable libro que seguro servirá de base a quienes estén interesados en el tema por estos valles. Y una buena introducción a esta lectura es esta sustanciosa entrevista a la autora, que no deben de dejar de leer en: goo.gl/5HkyT5
50 años de "Los York’s 68"
El amigo y periodista, especializado en rock peruano, Fidel Gutiérrez comenta a cabalidad el segundo LP de Los York’s, 68, que en la segunda mitad de este 2018 cumplirá sus cincuenta años de editado. Un vinilo que contiene el alma del grupo y huele por todos sus lados a matinales, el lugar en donde ellos reinaban sin admitir discusiones. No lo lean:
«Algo pasó con Los York’s entre su primer disco y este. La banda que en ‘York’s ‘67’ sonaba enérgica pero también algo modosita, mostraba ahora una espontaneidad y una potencia colindante con el salvajismo, capaz de impresionar al oyente desde la primera audición, para bien o para mal. Oído 50 años después de su grabación, el contenido musical de ‘York’s ‘68’ representa la quintaesencia del rock de garaje sesentero. Superando con criolla osadía las carencias de naturaleza musical o de infraestructura tecnológica que podrían aquejarlos, Los York’s desarrollan con energía un repertorio en el que coexisten temas propios y composiciones ajenas, hermanadas por el feeeling sicodélico del momento. Con la naturalidad que les daba las experiencias adquiridas como protagonistas de las noches bohemias de una Lima aun pequeña pero agitada, los miembros del grupo mostraban en sus grabaciones y actitud, una representación muy a la peruana de lo que ocurría musicalmente en San Francisco o Londres. Luna en el micrófono, Palacios y Paz en las guitarras, Vílchez en el bajo, y Aguilar en la batería desataban el ímpetu de su energía y sexualidad adolescente en piezas delirantes de indudable raigambre psicotrópica, como ‘Mira tú’ (su particular apropiación de un tema instrumental del primer disco de The Kinks) y Abrazame baby´; esta última una puesta al día desaforada y psicodélica de ‘Abrázame’, el gran éxito de su primer disco. Incluso baladas aptas para la danza lenta y cuerpo a cuerpo, como ‘Charo’ (original de los gringos The McCoys) o ‘Se que no cambiarás’, daban cuenta la euforia juvenil de estos muchachos y también de sus ganas de ir más allá en cuestiones sonoras. Esta última composición, particularmente, se emparenta con los experimentos que varias bandas anglosajonas realizaban entonces, apelando a la música de la india. En Lima, apelando al instinto y a lo que tenían a la mano, Los York´s sacaban a la luz los sonidos que nacían en sus mentes, generando lazos emocionales con la entonces cada vez más grande legión de hippies de barrios de clase media. Reeditado a lo largo de los últimos años en varias partes del mundo, ‘Yorks ‘68’ sigue sorprendiendo, y, como varios de esos muchachos de los 60s que siguen entre nosotros, no aparenta su verdadera edad. Ponle la aguja del tornamesa encima o dale click al archivo en el que guardas este disco y disponte a (nuevamente) sorprenderte», Fidel Gutiérrez.
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