El verano
del 1964 inspiró a Kiki Martino un tema inmortal, una mezcla de las tres
fiebres que estremecieron los primeros años de los 60: la música italiana del
festival de San Remo, la nueva ola y, sobre todo, el twist.
El género
musical del “contorneo pornográfico” logró altos vuelos por estas tierras: despegó
rápidamente con la interpretación de los nuevaoleros, alcanzó nuevas alturas
con grupos como los Astoria Twister, Duraznito y sus Twisters, los Hi Fi, los Silver
Twisters y los Zodiacs, y realizó inusitadas piruetas con las versiones de las
orquestas de los clubes nocturnos, que lo tocaban cabeceado con guaracha.
Kike, 27
años, actor de teatro y televisión con estudios de canto y música, confesaba haber
compuesto por esos días unos doscientos temas entre huaynos, valses y twist, varios
de las cuales llegaron a ser grabados por Connie Philp, Jimmy Santi, Koko
Montana y Paco Daglio.
La
canción que puso de moda entre los muchachos el regalar un llaverito y el disco
en 45 RPM para declararse y que se puede escuchar hasta nuestros días en las
radios y conciertos del recuerdo, logró también el éxito versioneada en varios países
de Latinoamérica.
Se
cerraba así una etapa de la música nacional, los tiempos cambiaban y la
influencia de los primeros discos de los Beatles que llegaban a Lima resonaban
en los cantos de los nuevos grupos de beat y enfermedad que estaban doblando la
esquina.
Kike
abandonó la profesión musical unos años después y emigró a Estados Unidos, en
donde falleció. Acá les dejamos el twist que grabó acompañado de la orquesta de
Peter Dellis, pueden escuchar el chiqui
chiqui chiqui porro pompom las veces que quieran que ese 45 no se gasta (hh).