30 de octubre de 2017

Daniel Viglietti en Lima de 1973


En memoria del cuestionador Daniel Viglietti, espíritu de los setenta que pensaba en cambiar el mundo, imparable rebelde uruguayo, autor del clásico “A desalambrar”, y otros himnos, quien visitó nuestro país por 1973, apoyando con su canto las reformas de entonces. Un año antes fue apresado por las autoridades de su país, siendo liberado después de una campaña que fue secundada por figuras como Mitterrand. Cortázar y Sartre. En la foto en la plaza de la iglesia de la Soledad, del Centro de Lima.

“Si molesto con mi canto…”.




Raul Gacía Zárate (1931-2017)


Ayer falleció el guitarrista autodidacta peruano Raul García Zárate, cielo y tierra de Ayacucho, declarado en vida Patrimonio Cultural de la Nación, quien imponía el silencio cuando empezaba a tocar sus recopilaciones y arreglos, a los cuales debemos una parte importante del prestigio de nuestra música folclórica en el exterior, a donde periódicamente salía de gira musical.

Desde los ocho años, cuando se escapaba en las madrugadas de Semana Santa a escuchar a las bandas nativas rindiendo homenaje a todos los santos, decidió dedicar su trabajo a difundir la música de su terruño. “Debe ser el clima, el ambiente, el cielo… la música es romántica, sentimental, dulce”, contaba el guitarrista de su tierra.

Grabó su primer LP en 1966, a los 34 años, con dos hijos, alternando desde entonces su pasión con su profesión de abogado. Además, sus temas fueron fondo musical de incontables documentales y de películas como “Los Montoneros” y “Allpa Kallpa”. DEP.










Acá la portada de arreglos y afinaciones suyas transcritas y publicadas junto a los de otros maestros de la guitarra hispanoamericana:

Fernando de Soria (1937-2017


El músico, compositor, actor argentino arribó a mediados de los 60 desde Argentina, en donde cantó en el mítico programa El Club del Clan, con su pareja de entonces la peruana Anita Martínez.

Rápidamente se integró a la nueva ola peruana, alcanzando también a animar programas musicales como Tinti Locos, El Clan en Acción, Ritmolandia, Cancionísima (segunda etapa) y Música en el Aire, entre otros.

Además, fue cantante del sello Talia y a inicios de los 70 grabó un LP junto a Anita Martínez, Regina Alcóver y Joe Danova, con quienes actuó en espectáculos teatrales-musicales bajo el nombre de El Clan.

Este es un paracutá (el peruanismo ritmo creado por Lucho Neves) compuesto por el mismo Fernando, que interpreta junto a Anita Martínez.



22 de octubre de 2017

Una noche en la discoteca "Reflejos" (con Unos Patas)


En Ancón, durante el largo verano del 83, los planes de los adolescentes eran más numerosos que las arenas de la playa. Uno de ellos lo calibraban, entre chapuzón y chapuzón, Javier Abadía (primera guitarra), Roberto Gagliardi (batería), Alfredo “Poli” Riglos (cantante y guitarra) y Mario Basino (bajo): formar un grupo de rock.

Todo sonaba a cantos de sirena hasta que Javier se compró una guitarra eléctrica nacional. “Esta es la ola”, se dijo Roberto, y enrumbó a Miraflores, donde vendían una vieja batería Roxy roja con escarchado plateado que jamás llegó a sonar bien pero que, como tenía escrito en plumón el nombre de una vieja banda en el bombo (The Four Mads), le daba buena espina. Un amplificador a tubos y un bajo sin cuerdas, adquiridos a un chichero en busca de renovación, completaron el equipo.

En nombre de la amistad se bautizaron como Unos Patas. Querían reflejar sus vivencias en canciones propias y mejorar la técnica versioneando a sus favoritos: The Who, Led Zeppelin, Genesis, Yes, cuyos conciertos a veces se dejaban escuchar por radio Doble 9, vía La Hora del Lobo, las noches de domingo. Además, seguían con devoción a Frágil y ocasionalmente a TV-Color y Pateando Latas. No conocían a los subterráneos y cuando lo hicieron no les dieron bola.

Para fines de 1984, cuando Blanco y Negro Producciones convocó al Primer Torneo De Rock Urbano, ya manejaban un repertorio propio. Para inscribirse les exigieron una maqueta con tres temas propio y una versión, fotos de los integrantes (síp) y comprometerse a vender 200 entradas para la noche de su presentación.

Fueron seleccionados y convocados a tocar con otros cinco grupos (a manera de eliminatorias) en la discoteca Reflejos, en San isidro, en marzo de 1985. “Stoy ston”, “La bestia”, “Slow down” (versión de Zebra) y “La samba” les hicieron pasar a semifinales.

A la semana siguiente, soleándose sobre una chalana, fueron avisados por unos amigos de que los de Blanco y Negro los habían elegido, a manera de premio, para telonear a la banda de new wave chilena Metro (llamados los “Police mapuches”) que tocarían en la discoteca El Silencio, de una playas al Sur de Lima.

“No nos dieron ni para los pasajes. Esa noche, antes de nosotros tocó un conjunto llamado Maxon y no pasó nada. Entonces entramos nosotros y pusimos a bailar a todos los concurrentes. Le dejamos la noche hecha a Metro”, cuenta Roberto.

Pero fue mucho rocanrol para el baterista quien tuvo que abandonar el barco intempestivamente, tal vez por eso no brindaron una buena actuación en las semifinales, y así el sueño desapareció como un puñado de arena en la mano.

Se volvieron a juntar a inicios de este siglo y rescataron esta cinta de su presentación en la discoteca Reflejos, un eco de agitado rocanrol de los 80 dormido por años en una carcasa plástica. Ponte “ston” y dale play.






El cuerpo es mi voz: resistencia desde la música hecha por mujeres en el Perú


Este es el título de un artículo firmado por la artista Sol Jacobs en el cual repasa una tradición para nada reciente: mujeres rockeando. Un repaso desde el beat hasta el punk peruano. Un artículo de la artista Sol Jacobs, hija de la excelente cantante de los sesenta Natasha.


Lo pueden leer completo acá



Wilindoro Cacique


Recordamos a Wilindoro Cacique, voz emblemática de la cumbia amazónica. Sus restos descansan ahora en Pucallpa, junto a los de Noé Fachín Mori y Juan Wong Popolizio, y otros miembros fundadores del grupo que fallecieron trágicamente en 1977.

Nos cuenta el amigo Andrés Torres Bolívar, investigador in-situ de la historia del grupo: “Jose Willindoro… De su madre, Amalia Flores, aprendió el amor por la música y el canto. Ella en una entrevista contó que el desborde del rio Ucayali se llevó su casita, perdiendo dos hijos pequeños y salvando a una, Nicolasa, estando en etapa de gestación. Semanas después daría a luz a quien sería WILLINDORO CACIQUE. Ingresa a la agrupación de Juaneco y su Combo por el año 1966, cuando por una lado Juan Wong padre tenía una orquesta de cumbia y tropical desde inicios de los 60. Me contaron cuando estuve en Pucallpa que Noé Fachin y unos amigos más tocaban valses e iban a peña, restaurant o bar que hubiera, de esa manera conocieron a Juan Wong Paredes y con la llegada de su hijo, Juan Wong Popolizio, que tocaba el acordeón y que había regresado de hacer su servicio militar, formaron la agrupación que todos conocemos. Para eso compraron en Lima, en una Feria del Hogar (creo que fue por 1967) un teclado Farfisa, que le daría ese clásico sonido… Willindoro contó en una entrevista que ellos se sentaban en grupo haciendo una redondela, tomaban el ayahuasca y así venían las composiciones. ¡Vaya que tal viajesazo! Eso explicaría su sonido tan particular (psicodelicos)… Una expresión que se dice en Pucallpa, cuando toca Juaneco dicen vamos a “juanequear” o “juanequeada”. Ahora Willindoro pasa a mejor vida, dice su esposa que ninguna autoridad se acercó cuando estaba enfermo. Para un hombre que con su voz nos mostró ese otro Perú verde, lejos de la costa y cruzando el muro de la selva… Ya se va juntando toda la banda de JUANECO Y SU COMBO :(”.




La juventud nisei en los sesetentas


A la luz de programas radiales como “La hora japonesa” o “Japón a-gogo” la juventud de los años 60 conoció a baladistas como Pat Suzuki y grupos garageros como Los Spiders. Y entre sus oyentes nisei, surgieron grupos como los Zig-Cero, que continuaron una tradición de importante presencia de los descendientes japoneses en géneros musicales tan diversos como el huayno y el rock.

Este artículo de colección enumera a una buena cantidad de grupos nisei de los años 60-70, destacando Las Lluvias y Arcoiris, conjuntos femeninos formados por jovencitas de rostros de cerezo, intérpretes de pop internacional en castellano y japonés, que lamentablemente no llegaron a grabar ningún disco.

Felicitaciones a la Asociación Peruano Japonesa por este trabajo, ojalá se profundice aún más. Aquí el enlace.



"Se acabó todo. La primera escena del rock en Lima 1955-1975", el nuevo documental del rock peruano


En la foto de abajo, Pico Ego-Aguirre, Wili Sandoval y Saul Cornejo, durante la presentación del 28 de junio pasado del documental “Se acabó todo. La primera escena del rock en Lima 1955-1975”, producción realizada por alumnos de la promoción 2017 de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad San Martín de Porres.

“Tres pilares hicieron posible todo lo que van a ver en el documental: primero los fans, había muchas personas que seguían a las bandas; luego los músicos (de muy alta calidad); y, por último, el apoyo de los medios”, comentó anoche el director Orlando Aquije quien junto a Rafael Cabral (editor), Joselyn Castillo, (producción) y Sandro Corvetto (asistente de guión), han logrado resumir el glorioso período 1955-1975, a través de la voz de los mismos entrevistados.

Esperamos que se cumplan los planes de ampliar y dar a conocer masivamente este documental, realizado en tiempo récord, con el mismo respeto por el orden cronológico y el ánimo por aclarar algunos viejos mitos con el que viene siendo realizado.

El documental también cuenta con los comentarios de los rockólogos Carlos Torres y Hugo Lévano.




Tito Sur


El cantante-basquetbolista Tito Sur y su versión de la canción “Spanish lace” que, en la voz del cantante norteamericano Gene McDaniels, alcanzó el éxito intercontinental.

El “Flaco” Krauer (hasta donde sabemos ese fue su nombre real) grabó varios simples para Disperú a mediados de los 60, acompañado de la orquesta del sello bicolor.




Tacora


Las primeras cuadras de la avenida Aviación se convirtieron, a partir de los años 50, en el principal mercado de recicladores y reducidores de partes de autos robados, por lo que recibió el sobrenombre de Tacora Motors.

Sus historias han sido recogidas en libros y documentales, pero nunca tan intensamente como en este huayno, que narra el inicio, auge y caída de un reducidor que aprovechó las oportunidades que le negó la capital. Para aclarar parte de la letra, les contamos que la PIP es la policía de investigaciones de la época.



1968: BAJOS Y AGUDOS DE UNA REVOLUCIÓN EN STÉREO

Las transformaciones llevadas a cabo por el gobierno de Juan Velasco Alvarado resonaron también en la vida musical nacional, para bien y par...