19 de febrero de 2018

El Polen otra vez en vinilo

Folklore, psicodelia, poesía y vida en comuna se entrelazan en los dos LP que El Polen grabó a inicios de los años 70. “El cholo” y “Fuera de la ciudad” fueron insulares desde la duración de sus temas hasta el cuidado de las portadas, pasando por la estructura de sus canciones. El proyecto resumió la ya larga experiencia de los hermanos Pereyra con la música y tomó forma mirando el Océano Pacífico, desde la bajada Balta, entre humo de tronchos y conversaciones entre los músicos.

Este 2018, que apunta como el año de las reediciones, ambos LP serán vueltos a lanzar en vinilo por el sello Buh Records, acudiendo a las cintas originales, con información y material gráfico abundante.

Llegarán en mayo pero pueden ya irlos separando. La distribución para Sudamérica estará a cargo de Buh Records (https://www.facebook.com/buhrecords) y para resto del mundo vía Guerssen (http://www.guerssen.com/).

Vamos contando los días para que lleguen…









12 de febrero de 2018

La criolla de rompe y raja Natalia Lafourcade

Dos valses de jarana y aguadito mañanero incluye el último CD de la hiperactiva cantante y compositora mexicana Natalia Lafourcade. Uno perteneciente a la vieja guardia, "Tus ojitos", grabado por Montes y Manrique en 1911 y de autor anónimo (aunque ciertas investigaciones apuntan sus raíces a Colombia); y el otro, una obsesiva composición del recientemente fallecido Augusto Polo Campos.

Una de Iván Cruz te saldría bien, Natalia.







Sobre "Tus ojitos" nos cuenta su historia la seria pagina El Anacrónico: http://el-anacronico.blogspot.pe/2012/03/vals-tus-ojos.html

"Llora corazón. El latido de la canción cebolla”



El éxito, en el Perú, del llamado bolero ‘cantinero’ se basó en la honestidad brutal con que sus cantantes narraban los extremos del amor, penurias económicas y pequeñas alegrías.

No eran canciones efectistas, pensadas en obtener leves llantos, como el producido al pelar cebollas, eran historias verídicas, testimoniales, transgresoras del pacto de hablar a media voz con las que un sector del público se reflejó de inmediato. “Cebollero es Julio Iglesias”, afirmaba Lucho Barrios, el cantante chalaco que debutó, a medidos de los años 50, vistiendo casco y armadura en el coro de una puesta en escena de Verdi.

Su versión 1960 de ‘Marabú’ llevó al cantante de ojos soñadores y sonrisa perenne a grabar a Ecuador y luego a Chile, en donde sus pasos se perdieron por varios meses. Sus largas ausencias por giras fueron bien suplidas por figuras como Anamelba, Johnny Farfán, Pedrito Otiniano, Gaby Zevallos, Ramón Avilés, Vicky Jiménez, Iván Cruz, entre otros, quienes a fines del siglo pasado vivieron el declive de sus carreras entre muestras de cariño de su público y la admiración silenciosa de los artificiosos.

La historia de este fenómeno musical, que vivió su época de oro en las décadas del 60 y 70, comparte varios puntos en común con la del bolero rockalero de Ecuador y el bolero ‘cebollero’ de Chile.

El libro “Llora corazón. El latido de la canción cebolla” (Ediciones UDP, 2016), de la periodista chilena especializada en música popular Marisol García, descubre la historia de exclusión que vivió el bolero cebollero, rancheras y baladas en el vecino país del Sur, dedicando además un capítulo a los caminos que tomó en esas tierras el vals y el bolero peruano.

Un recomendable libro que seguro servirá de base a quienes estén interesados en el tema por estos valles. Y una buena introducción a esta lectura es esta sustanciosa entrevista a la autora, que no deben de dejar de leer en: goo.gl/5HkyT5


 





50 años de "Los York’s 68"


El amigo y periodista, especializado en rock peruano, Fidel Gutiérrez comenta a cabalidad el segundo LP de Los York’s, 68, que en la segunda mitad de este 2018 cumplirá sus cincuenta años de editado. Un vinilo que contiene el alma del grupo y huele por todos sus lados a matinales, el lugar en donde ellos reinaban sin admitir discusiones. No lo lean:

«Algo pasó con Los York’s entre su primer disco y este. La banda que en ‘York’s ‘67’ sonaba enérgica pero también algo modosita, mostraba ahora una espontaneidad y una potencia colindante con el salvajismo, capaz de impresionar al oyente desde la primera audición, para bien o para mal. Oído 50 años después de su grabación, el contenido musical de ‘York’s ‘68’ representa la quintaesencia del rock de garaje sesentero. Superando con criolla osadía las carencias de naturaleza musical o de infraestructura tecnológica que podrían aquejarlos, Los York’s desarrollan con energía un repertorio en el que coexisten temas propios y composiciones ajenas, hermanadas por el feeeling sicodélico del momento. Con la naturalidad que les daba las experiencias adquiridas como protagonistas de las noches bohemias de una Lima aun pequeña pero agitada, los miembros del grupo mostraban en sus grabaciones y actitud, una representación muy a la peruana de lo que ocurría musicalmente en San Francisco o Londres. Luna en el micrófono, Palacios y Paz en las guitarras, Vílchez en el bajo, y Aguilar en la batería desataban el ímpetu de su energía y sexualidad adolescente en piezas delirantes de indudable raigambre psicotrópica, como ‘Mira tú’ (su particular apropiación de un tema instrumental del primer disco de The Kinks) y Abrazame baby´; esta última una puesta al día desaforada y psicodélica de ‘Abrázame’, el gran éxito de su primer disco. Incluso baladas aptas para la danza lenta y cuerpo a cuerpo, como ‘Charo’ (original de los gringos The McCoys) o ‘Se que no cambiarás’, daban cuenta la euforia juvenil de estos muchachos y también de sus ganas de ir más allá en cuestiones sonoras. Esta última composición, particularmente, se emparenta con los experimentos que varias bandas anglosajonas realizaban entonces, apelando a la música de la india. En Lima, apelando al instinto y a lo que tenían a la mano, Los York´s sacaban a la luz los sonidos que nacían en sus mentes, generando lazos emocionales con la entonces cada vez más grande legión de hippies de barrios de clase media. Reeditado a lo largo de los últimos años en varias partes del mundo, ‘Yorks ‘68’ sigue sorprendiendo, y, como varios de esos muchachos de los 60s que siguen entre nosotros, no aparenta su verdadera edad. Ponle la aguja del tornamesa encima o dale click al archivo en el que guardas este disco y disponte a (nuevamente) sorprenderte», Fidel Gutiérrez.





La Historia de Chacalón

Una viñeta del cómic «La historia de Chacalón» de Félix Melgarejo y Víctor Díaz, publicado en 1995.



1968: BAJOS Y AGUDOS DE UNA REVOLUCIÓN EN STÉREO

Las transformaciones llevadas a cabo por el gobierno de Juan Velasco Alvarado resonaron también en la vida musical nacional, para bien y par...